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El atraco más surrealista de la historia del casino

La historia de Anthony Carleo, un estudiante de buena familia que intentó convertirse en ladrón en Las Vegas
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Los atracos a los casinos siempre han sido uno de los clásicos de la historia del cine. Una temática recurrente que se ha escenificado en innumerables películas de Hollywood. Hace poco más de un año se estrenó Ocean's 8, la versión femenina de la trilogía Ocean’s de Steven Soderbergh. La primera película de la saga, Ocean’s Eleven, protagonizada por George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon, Andy García y Julia Roberts es una adaptación de la película de 1960 dirigida por el director de origen moldavo Lewis Milestone. El filme narra la historia de Danny Ocean, un carismático atracador que, tan sólo 24 horas después de cumplir una condena en prisión, decide realizar el atraco de casinos más importantes de la historia. Para conseguir su objetivo, Ocean reúne un equipo de once atracadores especializados en distintos campos.

 

La historia de Ocean’s Eleven se centra en el robo a los casinos más importantes de Las Vegas: The Mirage, MGM Grand Las Vegas y Bellagio. A pesar de ello, la mayor parte del rodaje de la película tuvo lugar en el Bellagio, uno de los grandes iconos de la ciudad del juego desde su inauguración en 1998. Un establecimiento de ocio lujoso, como el que se va a construir en Vila-seca y Salou, que también ha sido testigo de varios intentos de robo en la vida real por parte de estafadores que buscaban imitar a los protagonistas de la mítica saga de Hollywood. En 2010, un estudiante de 29 años de buena familia llamado Anthony Carleo realizó uno de los atracos más surrealistas de la historia del casino.

Un ladrón de buena familia

Anthony Carleo creció rodeado de vehículos de alta gama, trajes bonitos y grandes casas, una serie de lujos que su familia había conseguido con esfuerzo. El joven tenía en su padre, el juez George Assad, el modelo perfecto de cómo un hombre podía salir adelante en la vida con constancia y trabajo duro. Sin embargo, Carleo se pasó veinte años de su vida en Pueblo, ciudad ubicada en el estado estadounidense de Colorado, dedicándose sin éxito a toda clase de negocios. Ayudó a administrar un bar familiar, un negocio de limusinas e incluso trabajó como DJ, pero también traficó con marihuana, cocaína, oxicodona y éxtasis. Una vida de excesos en la que se involucró en numerosos problemas relacionados con la venta de drogas. Carleo terminó huyendo de la ciudad para instalarse en Las Vegas, ciudad donde vivía su padre.   

 

Con 29 años se instaló en una habitación de invitados en la casa donde vivía su padre en Las Vegas para comenzar una nueva vida. Empezó a estudiar en la Universidad de Nevada con el objetivo de especializarse en medicina y trató de mantener su vida en línea recta para no desviarse del camino. Para conseguirlo puso una fotografía de su prima Augie, que había fallecido a causa de una sobredosis, en el tablón de su habitación para recordar cómo podía haber terminado su vida. Aquella vida no duró mucho, ya que mantuvo diversos coqueteos con el tráfico de drogas en Las Vegas.

 

Fuente: https://bellagio.mgmresorts.com 

 

Una fantasía hecha realidad

A finales de noviembre de 2010, durante un parón lectivo de dos semanas, Carleo se encontró con demasiado tiempo libre y solo en una ciudad como Las Vegas. "Todos los días me levantaba y tenía que encontrar algo que hacer", comentó en su entrevista a la prestigiosa revista Rolling Stone. Con 30.000 dólares en sus bolsillos comenzó a acudir a los principales casinos de la ciudad, especialmente al Bellagio, con la esperanza de duplicar su dinero. Las puestas, el póker y el blackjack, una serie de juegos que se pueden encontrar actualmente en el mundo online gracias a 888 Casino, terminaron con Carleo en el fondo de un agujero donde no tenía salida. En ese momento de desesperación, una fantasía se le pasó por la cabeza: ¿qué ocurre si me acerco a una mesa y me llevo todas las fichas?

 

Dos noches después, Carleo recibió una invitación del Casino Suncoast para jugar al póker. Este casino modesto situado cerca de su domicilio era el escenario perfecto para el plan que tenía en mente. En su situación económica no podía permitirse jugar en el establecimiento de ocio, por lo que decidió atracar la banca del modesto casino. Estacionó su moto en la puerta, entró y salió antes de que llegara la seguridad o la policía con 19.000 dólares en efectivo. Un atraco que le hizo ver lo fácil que era conseguir dinero en un casino. Cinco días después realizó la misma operación en el Bellagio, aunque en esta ocasión su botín fueron miles de fichas que sólo eran válidas dentro del propio casino.

 

Cambiar fichas de casino por 1.5 millones de dólares

Carleo regresó al Bellagio una noche después del robo de las fichas. El mítico casino de Las Vegas anuló las fichas más altas que habían sido robadas (25.000 dólares). Estas fichas también contaban con un sistema de radiofrecuencia, por lo que sólo podrían retirarlas aquellos jugadores que las tuvieran en su poder antes del robo. Las fichas de 25.000 dólares suponían un millón de dólares para Carleo, que se tuvo que conformar con cambiar los 400.000 dólares en fichas pequeñas que tenía en sus manos, aunque para ello tendría que hacerlo en el casino que había robado una noche antes y con toda la seguridad pendiente del atracador.

 

Las mesas de altas apuestas eran las ideales para cambiar las fichas de forma rápida. Sin embargo, estas mesas están muy controladas por los casinos, además de que siempre suelen jugar los mismo jugadores, por lo que son caras conocidas para el croupier de la mesa. Carleo era una cara nueva de la que no se tenían referencias a esos niveles, por lo que un croupier comenzó a sospechar de su actividad y se puso en contacto con los detectives asignados al caso del Bellagio: Sam Smith y Jason Nelson.

 

Las sospechas se hicieron realidad cuando Carleo se quedó sin dinero y cometió el error de vender las fichas de 25.000 dólares fuera del casino. Se registró en el foro de póker TwoPlusTwo y contactó con un usuario interesado en las fichas que finalmente lo denunció a la policía de Las Vegas. Un agente encubierto acudió al Bellagio haciéndose pasar por un comprador y Carleo cayó en la trampa de la policía. El 2 de febrero de 2011 fue arrestado y condenado a nueve años de reclusión que actualmente cumple en la prisión de la ciudad de Lovelock, en el estado estadounidense de Nevada.

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